-¿Miedo? Miedo es buscar tu nombre a todas horas, estar hambriento de tus huellas, tener la necesidad imperiosa de desarrollar el olfato de ti. Tú puedes dormir cuando yo no estoy ¿pero yo cuándo cojones duermo? Miedo es el mono de lo infinito cuando solo alcanzas a abarcas lo efímero en una pequeña esquina a lo alto en la ciudad. Te busco en todos los cajones de mi existencia por el imperativo de un órgano derrotado y no te encuentro. Te busco en las ráfagas de los trenes, en las plazas ojos ciclópeos donde confluyen todos los pasos ansiosos de nuestros conciudados y no te encuentro, no te encuentro nunca. Me pones trabas y laberintos para mi mero placer de reconstruir tu presencia, a mí, que no soy ninguno de esos patanes marineros de “te he visto y no me acuerdo” que frecuentas. Sólo busco una intimidad silenciosa entre una fantasía y mi yo, pero ni si quiera me dejas el placer del sueño. ¿Y me hablas de miedo, Manuela? No tienes ni idea de lo que es el miedo.

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