lunes, 22 de abril de 2013

Arte callejero I (Street Art I)

 Cualquier muro es una excusa para extender una parte de nosotros en la Ciudad, cualquier muro es una excusa para la inmortalidad. 
La vida no tiene por qué ser anodina y allí están todas esas caras lavadas,
residencias de burgueses y no tan burgueses,
bancos, bostezos que esconden oficinas,
llamándonos, gritando nuestros ridículos nombres,
pidiéndonos que soplemos el polvo de lo gris y lo vulgar
y creemos. ¿Quién dijo que lo útil está reñido con lo hermoso? 
Solo un avaricioso de la belleza lo dirá, sabiendo que miente.
Hasta la muerte y el olvido buscan de nuevo la vida y esta casa abandonada se viste de rostro en el siglo XXI y habla en el lenguaje de gatos bicolor a los enamorados de las esquinas.


Un poco más abajo la misma deidad del spray y de la nocturnidad revive los viejos fantasmas de la cotidianidad perdida, la vieja Galicia aún suspira entre bloques que duermen los sueños.


Hay rostros por doquier

 ...y espejos teñidos de peces y algas


...un rostro amigo me mira al pasar cual cíclope en un centro autogestionado de la capital

 y al final de la calle alguien grabó una esperanza.


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