Todas mis confusiones hierven, mi lengua atolondrada juega a desenredarse de miedos. He bebido demasiado café. El baile de los vagones no ayuda. Hay algo dentro que ruega decir "te quieros", decir "lo sientos", clavarte lisuras, escupir tu silencio, patear ceniceros, una lluvia de cerveza -¡oh sí!- y morder tu cuerpo. Después fugarme de tu nombre, fugarme de lo que vas sembrando sin querer, arrancar tus besos de esta piel que guarda todo y decir de verdad que no me importas. El teléfono suena mientras mi corazón golpea dejando ecos en mis dedos, todo el mundo me llama y yo solo quiero esconderme, sacudirme en la oscuridad durante horas. Los rostros son arte abstracto en el vaivén de este viaje eterno rumbo a mi cama. Oh, dios, no llevo lentillas, solo veo mi locura taquicárdica bailar a solas.
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